(mujer, casada, con cuatro hijos, voluntaria de Cáritas)
El evangelio de este domingo concluye diciendo: “Somos unos pobres siervos, hemos hecho lo que teníamos que hacer”. Pienso que esta tendría que ser nuestra actitud interior cuando estamos delante de una persona necesitada, viviendo el servicio no como una carga sino cómo un privilegio que Dios nos brinda para encontrarnos con Él.
Es fácil caer en la tentación de ayudar al hermano buscando el reconocimiento personal, que valoren y agradezcan lo que hacemos. A veces, sin ser conscientes, nos podemos sentir superiores antes las personas necesitadas. Si seguimos el ejemplo de Jesús, que se hizo siervo de todos los hombres, iremos ganando en humildad y seremos nosotros los que nos sintamos ayudados por ellas.
Pidámosle a Dios que aumente nuestra fe y que sirvamos a los demás desde el agradecimiento por su gran Amor sin buscarnos a nosotros mismos.