(mujer, casada, con cuatro hijos, voluntaria de Cáritas)
Uno de los objetivos de Caritas es concienciar que, no es una ONG más, sino que somos todos los que formamos parte de la Iglesia. Nuestras buenas obras deben brillar delante de la sociedad y no para nuestro reconocimiento, más bien como algo inherente a nuestro ser cristiano. La preocupación por las necesidades de los hermanos que más sufren, debería ser una prioridad en nuestra vida.
Este evangelio se hace realidad en estos tiempos de crisis económica. El nombre de Caritas sale a relucir, de forma frecuente, por su intervención con las personas necesitadas. Aunque esta mención sea favorable, como cristianos, no debemos quedarnos solo en lo material. Estamos llamados a ser sal y luz en esta sociedad en la que prima más el tener que el ser, donde reina el desánimo y la desesperanza crece. Urge que los cristianos demos razones de nuestra fe y seamos luz en medio de tanta oscuridad.
Pidamos a Dios que, ante cualquier situación, seamos testigos de esperanza.