(matrimonio, con un hijo, trabajan ambos en tribunales de justicia, pertenecen a grupo cristiano)
La relación Abogado-cliente es eminentemente profesional, pero yo opino que también es fuertemente humana, y porqué no, cristiana. Esa opinión personal mía y mis modestos frutos de conversión en este adviento, me han llevado, más allá de lo profesional para entrar en lo cristinao y ayudar económica y técnicamente a un cliente que se ha empobrecido tanto que no tiene ni para comer.