DESDE LOS ABUELOS

(Matrimonio, jubilados, ocho nietos, pertenecen a grupo de matrimonios)

En este Evangelio de Juan, Jesús comunica a sus discípulos el misterio de la Trinidad Divina. Cuando El se vaya vendrá sobre ellos, enviado por Él, que posee todo lo del Padre, el Espíritu de la verdad y entonces conocerán la Verdad Plena, todo lo que está por venir.
Señor, haz que el Consolador fortalezca nuestro espíritu en los momentos de dudas y vacilaciones, cuando el desconocimiento de tantas cosas que ignoramos y los acontecimientos adversos que la vida nos depare, haga tambalearse el don Divino de nuestra fe, pues tu sabes de nuestras debilidades y carencias, como sabías las de tus discípulos, que habiendo estado a tu lado y visto tus obras, dudaron de Ti en tantas ocasiones.
Ayúdanos, Señor, a caminar y progresar en nuestra vida espiritual. Tenemos un “norte”, un punto de referencia, Tú, crucificado para nuestra salvación. Nadie muere al pecado y progresa en la vida nueva si no se abraza a su cruz.
El Padre ama, con un amor tan grande, las cosas que ha creado y al hombre en particular, que cuando vio como la tiniebla y el pecado acamparon entre ellos, por la libertad que les había dado, quiso salvarnos y te envió a Ti, su hijo muy amado, para iluminar con Tu luz a los que quieren ver; fortaleces con Tu propia vida a los que creen en Ti, precursor de la venida del Espíritu, que te definiste como el Camino, la Verdad y la Vida.
Señor, concédenos a nosotros, en la recta final de la vida, que nos quieras otorgar, ser ejemplo de seguidores fieles de Tus enseñanzas, para que nuestros nietos (también nuestros hijos) tengan una referencia cercana y fiable de cómo se es seguidor de Cristo, contagiándoles nuestra alegría de salvación y vida plena en Ti. Sabemos de nuestras dificultades para ello, pero contamos con el Amor del Padre, Tu ejemplo de vida y la ayuda del Espíritu Santo, como lo esperamos.


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