DESDE LOS ABUELOS

(Matrimonio, jubilados, ocho nietos, pertenecen a grupo de matrimonios)

Lucas, en este pasaje de su Evangelio, nos hace un relato que refleja le desbandada de los seguidores de Cristo tras su muerte. Ellos, que esperaban un Mesías-caudillo, que liberara al pueblo de Israel del yugo romano y que acabara de esa forma, para el pueblo judío, tan ignominiosa, debió ser un palo tremendo y el derrumbe de todas sus expectativas, por más que El había anunciado ese final en múltiples ocasiones.
Pero Jesús sale siempre a nuestro encuentro, como lo hizo con los discípulos de Emaús, pero, como les sucedió a estos, a veces la fe nos falla, porque los afanes de este mundo, las preocupaciones, el consumismo y tantas y tantas otras cosas que, en realidad, no tienen la menor importancia para nuestra vida espiritual pero que absorben toda nuestra atención e interés y no vemos a Cristo que, en los momentos mas cruciales de nuestra vida, se nos hace presente en la figura de ese hermano que nos necesita y al que no prestamos atención o no la que el necesita y que si lo hiciéramos a lo mejor reconoceríamos a Jesús, como les sucedió a los discípulos, con los que anduvo un gran trecho hablándoles de cosas de las que solo El les podría hablar y no lo reconocieron hasta sentarse, tranquilamente con El a la mesa, al partir y compartir el pan.
Señor, fortalece la fe de nuestros hijos y nietos, para que en su camino particular de Emaús, te reconozcan, cuando por la atracción de las cosas mundanas o por desgracias sobrevenidas, te hayan dado por muerto y no resucitado. Lo mismo te pedimos para nosotros y para todos los que crean que te has alejado de ellos y te han perdido definitivamente.


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