DESDE LOS ABUELOS

(matrimonio, jubilados, siete nietos, pertenecen a grupo de matrimonios)

Señor, después de veinte siglos, aún no ha calado, en la mayoría de nosotros, el mandamiento del AMOR. Además, es por el único por el que nos van a pedir cuentas, creo yo, y es el que nos va a salvar, pues todo lo que hagamos, como tan bellamente nos describe San Pablo en su epístola a los corintios, si no lo hacemos con amor, de nada nos va a servir. Obedeciendo ese nuevo mandamiento cumplimos con toda la Ley de Dios y los profetas. Hemos caído muchas veces en el defecto de darle más importancia a otros mandamientos, cuando la misma Ley de Dios hace hincapié en ese mismo mandamiento: AMAR A DIOS SOBRE TODAS LAS COSAS Y AL PRÓJIMO COMO A NOSOTROS MISMOS. Si el Padre hubiese querido resaltar otro mandamiento con respecto a los demás, así lo habría hecho. El amor mueve montañas y, a la larga, todo lo puede.
Señor, que el ejemplo que demos a nuestros nietos, sea el del amor y el respeto a los demás y en consonancia con ello, se conviertan en mujeres y hombres de paz. Siempre le hemos pedido a Dios que nuestros hijos, mejor que muy inteligentes y brillantes, fuesen buenas personas y, hasta ahora, ha atendido nuestra petición; pues lo mismo pedimos con respecto a nuestros nietos.

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