(matrimonio, jubilados, ocho nietos, pertenecen a grupo de matrimonios)
Del relato de Lucas se desprenden, fundamentalmente, dos realidades, la primera: la fe y confianza que los discípulos tenían en Jesús y la segunda: la disponibilidad y el desprendimiento que demostraron para seguirlo. La fe y la confianza sólo fiándose de su palabra. Pongámonos en el lugar de los apóstoles, volver a intentar pescar, después de haberlo hecho, infructuosamente, durante todo el día, con el cansancio y el agotamiento que eso debió suponer. La disponibilidad y el desprendimiento al dejar todo lo que había supuesto su vida entera, hasta ese momento, para seguirle, en una aventura que se presentaba bastante problemática. Y ellos no conocían, como nosotros, la vida y milagros de Jesús.
¿Cómo actuamos nosotros ante la llamada, a través de nuestras conciencias, para trabajar en favor de nuestros hermanos más necesitados? Y ¿Qué apego tenemos a todo lo que es nuestro mundo de consumismo feroz cuando Cristo nos pide que lo sigamos?, aunque solo sea a pequeñas o medianas renuncias y no con la radicalidad con la que lo pidió a los apóstoles.
La Palabra de Dios nos interpela constantemente, al hilo de los acontecimientos cotidianos. Sin ir mas lejos frente a la tragedia que vive el pueblo haitiano.
Nosotros tratamos de influir en nuestros nietos, para que no se apeguen en exceso a la palabra “MI”, mi casa…, mi juguete…, mi dinero…. Hemos de ser desprendidos ante la tragedia del hermano.