(matrimonio, jubilados, siete nietos, pertenecen a grupo de matrimonios)
Señor, hablas de ovejas, pero no eres pastor de manadas, sino de cada oveja en particular. Nos llamas por nuestro nombre. Nos conoces uno a uno. Nos quieres personalmente. Que siempre nos tengas tu mano tendida y nos sintamos protegidos y seguros en este mundo lleno de trampas y lobos que acechan a tu grey. Siempre manifestaste tu preocupación por la unidad. Haz que estemos siempre unidos contigo por nuestra fe en ti y siendo fieles a tu palabra.
Yo y el Padre somos uno, nos dices. A veces nos resistimos a aceptar tu luz, pero tu vida y tus obras acreditan que eres Cristo, que viniste del Padre, que al Padre fuiste y con Él y el Espíritu Santo reinarás por los siglos de los siglos.
Que no cerremos nuestros corazones a tu llamada, porque a menudo nos hace falta dar el paso que compromete.
Señor, que nuestros nietos, a lo largo de sus vidas, acepten tu persona y tu verdad, ayudándonos a nosotros y a sus padres a ser una referencia válida para este fin. Ayúdalos a ellos para que sean luz en este mundo, donde abundan las tinieblas.
Yo y el Padre somos uno, nos dices. A veces nos resistimos a aceptar tu luz, pero tu vida y tus obras acreditan que eres Cristo, que viniste del Padre, que al Padre fuiste y con Él y el Espíritu Santo reinarás por los siglos de los siglos.
Que no cerremos nuestros corazones a tu llamada, porque a menudo nos hace falta dar el paso que compromete.
Señor, que nuestros nietos, a lo largo de sus vidas, acepten tu persona y tu verdad, ayudándonos a nosotros y a sus padres a ser una referencia válida para este fin. Ayúdalos a ellos para que sean luz en este mundo, donde abundan las tinieblas.