DESDE LOS ÁBUELOS

(matrimonio, jubilados, ocho nietos, pertenecen a grupo de matrimonios)

Dos recomendaciones da Jesús a sus discípulos, que debemos asumir nosotros en cuanto comunicadores del Evangelio.
Primera: para ser sus seguidores hace falta “desprenderse”. El equipo excesivo impide los movimientos. Su palabra será nuestra riqueza, todas nuestras posesiones.
Segunda: Habrá “oposición”. La de aquellos que no quieren oír y la de los que, después de oírnos, rechazan todo lo oído, en cuya situación está la mayoría de la sociedad, lo cual hace dramática nuestra misión. Lo sabemos y ello nos ayudará a emprender el trabajo con un espíritu distinto al del comerciante que hace publicidad para ganar clientes. Nosotros debemos ser optimistas en el anuncio de la Palabra y estar siempre disponibles a ello, aunque nadie nos garantice que a quienes la anunciamos lo acepten.
Lo importante es divulgarla sin desanimarnos por la oposición que encontremos. Nosotros somos sembradores el tiempo de la recolección depende de Él.
Sembremos, primero empezando por los hijos y nietos, siempre con palabras que sincronicen con nuestras obras.


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