(matrimonio, jubilados, ocho nietos, pertenecen a grupo de matrimonios)
No se entenderían ni la vida de Jesús ni su muerte si no es desde el prisma de la libertad. En el Evangelio de hoy, Juan nos da la clave al transmitirnos las palabras del Maestro: “Porque yo entrego mi vida para poder recuperarla. Nadie la quita, sino que yo la entrego libremente. Tengo poder para entregarla y tengo poder para recuperarla”. Por la libertad de Adán y de Eva perdimos la referencia del ejemplo a seguir y con libertad Jesús se convierte en ejemplo perfecto para ser seguido: El nuevo Adán, que además de ejemplo se convierte en nuestra salvaguarda y custodio. Así que, hermanos, estamos en muy buenas manos. El Buen Pastor conoce perfectamente a sus ovejas y nosotros, sus ovejas, conocemos al Pastor.
Señor, no permitas que nuestros nietos y el resto de la juventud sean dispersados de tu redil, haz que se entreguen a ti con confianza, ellos y todos los llamados por Ti, para que seamos un sólo rebaño con un solo Pastor.