(matrimonio, jubilados, ocho nietos, pertenecen a grupo de matrimonios)
No hay nada nuevo bajo el Sol. Después de más de veinte siglos, todos los personajes que intervinieron en la pasión de Cristo, empezando por Pedro y terminando por Barrabás, estamos vivos y coleando, en este mundo que nos ha tocado vivir y jaleamos y vitoreamos al Cristo-deportista-cantante, proveniente del llamado tercer mundo y pedimos la crucifixión del Cristo-patera-emigrante-de-cualquier país-pobre, cuando viene a nuestro suelo. Practicamos un cristianismo de conveniencia. Leímos, en cierta ocasión, que un científico británico, agnóstico, convertido finalmente al cristianismo, decía que una de las barreras más importantes que encontró para su conversión fue la falta de coherencia que veía en los cristianos, en relación a lo que decían y cómo actuaban. Es descorazonador que seamos tan contumaces en nuestros comportamientos. Nos consuela el hecho de que uno de los primeros que le volvió la espalda y negó, no sólo ser su amigo sino ni conocerlo, fue Pedro, al que le había dado la responsabilidad de dirigir su Iglesia.
Señor, que jamás nuestros nietos no vean en nosotros el más mínimo rechazo a tu persona y a tus enseñanzas y que, si por debilidad humana, alguna vez hacemos algo que no guarde la debida coherencia con lo que decimos, referente a nuestras creencias, les des capacidad de perdonar y disculpar como hiciste Tú con todos los que te rodearon a lo largo de tu vida entre nosotros.