(Matrimonio, jubilados, ocho nietos, pertenecen a grupo de matrimonios)
Marcos, en este pasaje de su evangelio, nos ofrece una imagen de Jesús particularmente significativa y que los cristianos, en la práctica de la divulgación de su doctrina, debemos tener siempre presente; un Jesús orante en comunicación con el Padre, atento a su escucha, después del agobio a que lo sometió la multitud para curar enfermos y expulsar demonios. Jesús actúa en nombre de Dios Padre y su poder se manifiesta en público y en privado, en lugares religiosos y profanos. Alcanza a toda la persona allí donde esté. Por lo tanto, anunciar el Evangelio consistirá, hoy como siempre, en mostrar cómo Dios obra en todos los sectores de la vida humana y cómo libera al hombre de todo mal, pero este anuncio será imposible sin estar, permanentemente, a la escucha de ese Dios al que anunciamos, llenándonos de Él, a través de la oración.
Pedimos a ese Jesús orante nos infunda el don de la escucha y que practicándolo seamos ejemplo para que nuestros nietos tengan, a lo largo de su vida, esa necesidad de estar a la escucha del Padre, a través de Jesús, para poner en práctica sus enseñanzas en todas sus actividades, religiosas y profanas