(Matrimonio, jubilados, ocho nietos, pertenecen a grupo de matrimonios)
Juan es claro y desecha todo protagonismo: Detrás de mí viene el que puede más que yo, y yo no merezco desatarle las sandalias, yo bautizo con agua y él lo hará con Espíritu. ¡Qué ejemplo para los que hemos recibido el Espíritu a través del bautismo!. Tenemos la obligación de transmitirlo a los demás sin afán de protagonismo, pues Dios es quien hará germinar y dar frutos su palabra, nosotros somos unos meros transmisores, todo el mérito es de su hijo, la Palabra hecha carne. Con su llegada los cielos se abren, tras haber estado cerrados desde la expulsión del Paraíso. El simbolismo es precioso: con Él llega el anuncio de nuestra redención. ¡Es el Dios que nos salva!. Nosotros procuramos inculcar a nuestros nietos, poco a poco, la grandeza de este Dios que nos ampara y que a través de Jesús se reconcilia con la humanidad pecadora.