DESDE LOS ABUELOS

(matrimonio, jubilados, siete nietos, pertenecen a grupo de matrimonios)

Señor, ayer como hoy, los humanos tratamos de manipularte, pero Tú vas siempre por delante de nosotros, a ti no se te puede comprar, pasas del dinero, a ti se llega por medio de actitudes y actos consecuentes con ellas, dirigidos a nuestros hermanos. El dinero, según escuché a una persona a la que admiro, solo sirve para quitarnos la preocupación de no tener dinero y para corromper, para casi nada más. Muchas veces tratamos de justificar nuestra religiosidad con limosnas, la mayoría de las veces, cicateras. Tu frase de “AL CÉSAR LO QUE ES DEL CÉSAR Y A DIOS LO QUE ES DE DIOS”, puso, de forma bien sencilla, las cosas en su sitio, dando a entender que no has venido a destruir ningún sistema sino a reformar las leyes injustas, que el dinero se emplee en lo que sea justo pero no para tratar de comprar las cosas más sagradas.
Le pedimos a Dios que nos ayude a atenuar esa tendencia, tan humana por otra parte, de darle excesiva importancia al dinero y que sepamos transmitir ese desprendimiento a nuestros nietos para, de esa forma, contrarrestar la influencia que, sin duda, ejercerá sobre ellos la sociedad materialista en la que les ha tocado vivir.


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