DESDE LOS ABUELOS

(matrimonio, jubilados, siete nietos, pertenecen a grupo de matrimonios)

En esta parábola, contenida en el Evangelio de Mateo, no cuenta el Señor, la historia del pueblo de Israel. Lo compara con una viña elegida y cuidada con cariño. Pero a la hora de recoger los frutos, el dueño se lleva una gran decepción. Apedrean a los criados y matan al hijo.
El dueño, con gran dolor, arrienda la viña a otros labradores, en este caso Jesús nos habla de una “nación Santa”: La Iglesia.
Nosotros, los cristianos del mundo, la Iglesia universal, somos los nuevos encargados del cultivo de esa viña, ¿damos los frutos que Jesús nos pide?.
Muy a menudo, (bastante a menudo), estamos tan afanados en “nuestras cosas” que pasamos de largo de acontecimientos cercanos, muchas veces en nuestro mismo seno familiar.
Señor, que no se cumpla en nuestras vidas el último punto de este Evangelio: no nos quites tu Reino a pesar de nuestras infidelidades y desagradecimientos. Ayúdanos, por tu misericordia, a dar frutos, para que nuestros nietos vean en nosotros que decimos SÍ A DIOS y que obramos en consecuencia.


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