DESDE LOS ABUELOS

(matrimonio, jubilados, siete nietos, pertenecen a grupo de matrimonios)

No les tengáis miedo, tres veces lo repite Jesús. La primera vez, porque nada hay que ocultar. El Evangelio, aceptado, íntimamente, en lo más profundo del corazón, está hecho para que reluzca a la luz del día y en todo el mundo. No detengamos, los cristianos, nunca el avance del Reino, por ser grupos cerrados que tienen miedo a hablar de los fundamentos de nuestra fe, en conversaciones del día a día.
La segunda vez, porque la persecución solo puede dañar o matar el cuerpo, es decir, el instrumento para manifestar al exterior lo que sentimos y creemos y con eso nuestros enemigos consiguen lo contrario de lo que pretenden, ya que el martirio es el testimonio más válido de nuestra fe.
La tercera vez suena como una llamada poderosa a la confianza. El vela por cada uno de nosotros.
Señor, te negamos cuando pecamos. Pero confiamos en tu misericordia y en tu bondad.
Queremos que nuestros nietos y toda la juventud, den la cara por Ti. Ayúdales con el poder de tu gracia.


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