DESDE LOS ABUELOS

(matrimonio, jubilados, siete nietos, pertenecen a grupo de matrimonios)

Jesús, ahora, se aparece a los discípulos. Era domingo; después de la resurrección pasó a ser el día del Señor.
Mostró las manos y el costado: era el mismo Jesús. Está vivo, entre nosotros.
Jesús les dio la paz y los discípulos se llenaron de alegría. Ya no tienen miedo y los envía, con la protección y asistencia del Espíritu Santo, dándoles el poder de perdonar los pecados.
Ahora, en estos tiempos, la confesión de los pecados parece que está cayendo en desuso. Ayúdanos a nosotros, los mayores, jóvenes y niños a no dar de lado a este Sacramento y seamos conscientes de su importancia.
Señor, que no dudemos, como Tomás y tengamos presente que la fe no es un don que se recibe por la vista sino a través del sentimiento de los que vieron y del testimonio que dan de ello.
Haz Jesús que, el testimonio que hemos recibido, sepamos, con nuestro ejemplo, transmitirlo a nuestros nietos para que ellos sean, a su vez, difusores de la verdad, convencidos de tu resurrección.


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