DESDE LOS ABUELOS

(matrimonio, jubilados, siete nietos, pertenecen a grupo de matrimonios)

Juan, con su ejemplo de vida, nos da las pautas para estar a la espera de la llamada de Jesús y atentos a lo que nos dice su palabra. El oró, trabajó, se entregó al servicio para el que fue llamado y cuando llegó la hora dio paso, con gozo, alegría y humildad, al que sabía que era más que él, el esperado y escogido. El que había de salvar y cambiar al mundo. No venía como león sino como cordero.
Como a Juan, no hay día que Jesús no se acerque a nosotros, de una manera o de otra; pero no viene como un huracán ni de forma espectacular. Su paso es sencillo y variado, por eso debemos estar siempre atentos, buscando, si es preciso, algún momento, todos los días, para tratar de descubrirlo. Puede que, incluso, necesitemos que alguien nos lleve a él. Tenemos, por eso también, que estar expectantes, para descubrir al “Juan” de turno que nos pueda acercar a Él.
Nosotros queremos, pero nos asalta el temor de no ser capaces de ser para nuestros hijos y nietos esos precursores que necesitan para un encuentro placentero con Jesús y puedan iniciar una relación de amistad con el mejor de los amigos.


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