DESDE LOS ABUELOS

(matrimonio, jubilados, siete nietos, pertenecen a grupo de matrimonios)

Esta lectura nos invita, con su doble ejemplo, a evitar en nuestra vida lo que hace el fariseo o a imitar lo que hace el publicano. Que desterremos de nuestra existencia lo de creernos justos, intachables y alardear de ser los mejores. En cambio, sí sepamos llegar a TI, Señor, cuando imploremos tu perdón, y a nuestros hermanos con humildad sincera y sencilla, pues también en la exteriorización de la humildad se puede alardear de ser los mejores.
Vemos que, tanto el fariseo como el publicano, necesitan el perdón, pero Jesús declara que el segundo vuelve justificado. Y es que la justificación personal es un don de Dios, Únicamente quién se reconoce pecador y pide perdón puede obtenerlo de Dios.
Con cuanta facilidad hoy también nos comparamos con los demás y juzgamos por las apariencias.
Que nuestros nietos sepan amar y respetar a los demás y no desprecien nunca a nadie, en este mundo de injusticia y desorden. Que sepan reconocerse pecadores y aprendan a pedirle a Dios, humildemente, perdón y vean que lo bueno que hay en ellos es, únicamente, fruto de tu obra.


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