DESDE LOS ABUELOS

(matrimonio, jubilados, siete nietos, pertenecen a grupo de matrimonios)

Lucas ha escogido la parábola de la oveja perdida y del hijo pródigo. Con esa maravilla de ejemplo dejaste bien claro, Señor, que lo tuyo es perdonar hasta límites impensables a todos los seres humanos, y además con unas dosis de amor sólo al alcance de quien, en su misericordia, no tiene medida de clase alguna, como es tu caso.
Haz señor que, siguiendo tu ejemplo, seamos capaces de mirar, con ojos de misericordia, todas las faltas y defectos de nuestros semejantes, sin caer en la tentación de juzgarlos y condenarlos; esperando que, por tu mediación y nuestros comportamientos, vengan a tus caminos y nos alegremos por ello.
Esa actitud te pedimos muy especialmente, que nos ayudes a practicarla con nuestros nietos a lo largo de toda la vida que te sirvas concedernos, si emprenden caminos por los que nosotros nunca hemos transitado, sin valorar si son malos o son buenos, ya que todo cambia y lo que hoy es censurable mañana, quizás, no lo sea, pero que nuestra mentalidad rechaza. Que la misericordia sea nuestra vara de medir, sin hacer, como es natural, dejación de nuestros deberes de educadores, colaboradores de sus padres.


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