DESDE LOS ABUELOS

(matrimonio, jubilados, siete nietos, pertenecen a grupo de matrimonios)

Jesús en el evangelio de hoy nos hace una maravillosa síntesis de la pedagogía de la salvación. El letrado esperaba, quizás, una disertación ilustrada y extensa a la pregunta que hace a Jesús, mas él, que bien podía haberlo hecho, se limitó a remitirlo a la ley: Amarás al Señor tu Dios, con todo tu corazón y con toda tu alma y al prójimo como a ti mismo. El ejemplo del hombre apaleado, ignorado por el sacerdote y el levita y socorrido por el samaritano, (con los que, por cierto, los judíos se llevaban fatal), es revelador de en lo que Jesús quiso hacer siempre hincapié en sus enseñanzas: lo que en definitiva nos va a salvar es solo y exclusivamente EL AMOR, a Dios y al prójimo. Nuestra única solución es ver, siempre, el rostro de Dios en nuestros semejantes.
Es triste observar, en estos tiempos que nos ha tocado vivir, cómo con la venida de emigrantes a nuestras tierras, jugándose, casi siempre, la vida en el viaje, existan esos brotes de xenofobia en un país que hasta hace bien poco tuvo que buscarse el sustento fuera de nuestras fronteras, por parte de un importante núcleo de población. Debíamos recapacitar sobre nuestro comportamiento, teniendo en cuenta que son seres desvalidos, que desconocen nuestro idioma, que encuentran una sociedad hostil, que, en la mayoría de los casos, queda frustrada la ilusión que traían de que encontrarían un trabajo nada más llegar. Seamos samaritanos y no sacerdotes y levitas.
Señor, ayúdanos a inculcar a nuestros nietos, sentimientos de solidaridad y desprendimiento para con todos los que sufren, cualquiera que sea ese sufrimiento, que jamás podrán decir que aman a un Dios que no ven si no aman al prójimo, al que ven.


Publicado

en

por

Etiquetas: