DESDE LO SOCIAL

(hombre, casado, espera tercer hijo, trabaja, miembro activo de dos movimientos sociales, pertenece a comunidad cristiana)

Este acto de Jesús (quizás el más escándaloso y el que más choca con esa idea de cordero manso que la historia le ha asignado) no pretende denunciar sólo un culto hipócrita y vacio. Es necesario recordar que los cambistas y mercaderes de ganado y palomas erán un verdadero poder económico y financiero de la época. Jesús se enfrento a esta poder que exprimía a todo el pueblo, y en especial a los más pobres, de una forma contundente. Su Dios, no era el dios de los poderes económicos y financieros, era el Dios de los humildes y explotados. Había y hay que derribar esos poderes que se sustentan en el débil para dar más poder y dinero al fuerte. Creo que esta denuncia profética de Jesús en el Templo (centro de culto, de poder y de las finanzas de la epoca) es desgraciadamente hoy más actual que nunca. Un poder económico y financiero que, por su ansia de lucro y avaricia, lleva a la ruina a muchos trabajadores y empresas. Un poder político alineado con ese poder económico a quien tanto debe. Hoy más que nunca, Jesús hubiera derribado las “mesas” (=bancos, cajas, fondos de inversión, gobierno) de este sistema capitalista o egoísta que emplea miles de millones para premiar esa avaricia y que no ve la sangrante hambre que sigue machacando a este mundo. Billones para los ya ricos, hambre para los ya pobres. Jesús lo pone todo patas arriba. ¿Seremos capaces de poner nuestras vidas patas arriba? ¿Seremos capaces de apostar por un mundo al servicio y en solidaridad constante con los últimos y destronar a estos poderosos que sirven al más inhumano egoísmo?


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