(hombre, casado, espera tercer hijo, trabaja, miembro activo de dos movimientos sociales, pertenece a comunidad cristiana)
Jesús sabía que si la gente se enteraba de que había tocado a un leproso (aunque fuera para sanarlo) sería considerado “impuro” y por tanto “ya no podía entrar abiertamente en ningún pueblo”, pues los impuros de la época debían mantenerse apartados, a las afueras de las poblaciones. Pasó a ser un excluido más de su tiempo, por mostrar que el amor de Dios es incluyente.
Hoy día, cuando hay cada vez más excluidos por la crisis económica, pero sobretodo por la crisis alimentaria que condena a morir de hambre a millones, tendemos a hacer lo mismo: apartarlos de nuestra vista (medios de comunicación) y no valorar ni hablar del trabajo de bastantes que, con ellos, luchan por que cambie su vida y nuestro mundo.
Que Jesús nos “limpie” de nuestra indiferencia, comodidad o derrotismo para volcarnos a “sanar” al prójimo.