DESDE LO SOCIAL

(hombre, casado, espera tercer hijo, trabaja, miembro activo de dos movimientos sociales, pertenece a comunidad cristiana)

“Preparar el camino al Señor” que llega, “allanad sus senderos”, es decir, pidamos perdón por nuestros pecados, acojamos la misericordia de Dios y convirtamos nuestra vida en un reflejo de la de Jesús.
Por muchas y múltiples razones los cristianos hemos sido muy sensibles a los pecados personales, pero nos planteamos mucho menos nuestra colaboración o connivencia con muchos pecados sociales o “estructuras de pecado” (en palabras de Juan Pablo II). Y ante la crisis que vivimos donde muchos hermanos nuestros están sufriendo el paro, la pobreza, la exclusión, el hambre, etc… creo que es imprescindible revisar nuestra vida para ver si de verdad somos esperanza para los demás y actuamos para liberar a nuestro prójimo de sus yugos. Podríamos denunciar a políticos y banqueros por los apaños que están haciendo, podríamos abrir nuestras casas y bolsillos a los que se les priva de lo necesario, podríamos apoyar el florecimiento de una economía basada en la persona (comercio justo, empresas solidarias, banca ética…). Y todo, con alegría y con austeridad, para ser creibles como Juan y su piel de camello.


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