DESDE LO SOCIAL

(hombre, casado, con tres hijos, trabaja, miembro y directivo de movimientos sociales, y de grupo cristiano)

El evangelio de hoy nos invita a revisar nuestras prácticas relacionadas con el templo, es decir, con las formas y lugares en las que nos encontramos con Dios. Como sabemos y se nos recuerda en este pasaje, Jesús elimina la función que cumplía el templo antiguo, que había quedado completamente deformada y distorsionada de sus intenciones originales. Y en su lugar se propone a sí mismo: en adelante Él mismo será el nuevo templo, el lugar de encuentro entre Dios y nosotros.
Deberíamos revisar qué luz aporta sobre la vida de cada uno de nosotros aquellas palabras que Jesús dirigió a la samaritana y que hoy nos dirige a nosotros: “se acerca la hora, ya está aquí, en la que los que quieran dar culto verdadero adorarán al Padre en espíritu y en verdad”. Cuánto de ello y cuánto de “mercadeo espiritual” hay en nuestra relación con Dios.
Y también deberíamos revisar si en nuestra vida cotidiana nos encontramos con Dios donde nos enseñó Jesús, especialmente en sus hijos más predilectos, que son nuestros hermanos más necesitados y desfavorecidos: los pobres, marginados, excluídos, en todas las personas que no tienen ningún punto de atracción y, por ello mismo, no son apenas amadas por nadie. Porque si no nos encontramos con Él en nuestra vida normal y diaria no será de extrañar que tampoco lo hagamos en templo alguno.
Yo le doy gracias a Dios por situarse tan accesible y disponible a nosotros, y le pido que nos de amor y sabiduría para que sea nuestra vida entera una expresión del culto verdadero que él nos pide.


Publicado

en

por

Etiquetas: