DESDE LO SOCIAL

(hombre, casado, con tres hijos, trabaja, miembro y directivo de movimientos sociales, y de grupo cristiano)

Para nosotros los cristianos, la fe en la resurrección debería ser la fuente de la que brotaran la fidelidad al seguimiento de Jesús y la valentía y el coraje necesarios para superar las difíciles pruebas por las que dicho seguimiento nos invita a pasar.
Bajo esa luz, tantas tareas, duras y constantes, que una sociedad más justa y fraterna reclama de cada uno de nosotros, encuentran en nosotros su verdadero sentido: son la preparación de la tierra, necesaria para la construcción del Reino, cuyo arquitecto y ejecutor es el Señor. Él nos convoca a una lucha sin tregua para, desde el amor, hacer posible la vida de todos, atendiendo preferentemente a los más necesitados. Y la esperanza en la vida eterna es la meta que, desde lejos, nos incita a darlo todo y a perseverar en la tarea.
Yo le doy gracias al Señor porque Él nos amó primero y nos otorga el don de la fe, que nosotros hemos de acoger y cuidar. Y le pido que nos atienda, nos guíe y nos cuide para que no decaigamos en nuestro trabajo por el Reino, ni soltemos su mano en medio de una tarea -a veces- tan dura.


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