(mujer, casada, con dos hijos, trabaja, pertenece sindicato y a grupo cristiano)
Como representantes de los trabajadores recibimos información “confidencial” bien de la empresa, de los compañeros o del sindicato que no creemos conveniente hacer pública (problemas concretos de un trabajador, una desmedida realización de horas extraordinarias….) pero que consideramos que de alguna manera deben trascender. José hubiera podido hacer valer sus derechos, exigir el castigo previsto por la ley; sin embargo decide repudiar a María en secreto, buscar una solución que no la perjudique.
Podemos hacer como José. En vez de decirle al trabajador que reclame su derecho ante la justicia, proponer a la empresa alguna medida que pueda darle solución. Y en lugar de presentar un escrito de denuncia por la realización en un departamento de un excesivo número de horas, estudiar la organización del trabajo para ver por qué se han generado y presentar una propuesta de cómo se pueden reducir.
Bien es verdad que si la empresa finalmente no adopta ninguna medida, probablemente se encontrará entre tribunales y denuncias y con un ambiente laboral tenso y desmotivante.