(mujer, casada, con dos hijos, trabaja, pertenece sindicato y a grupo cristiano)
Permítanme que desvíe la atención del tema central de esta lectura para detenernos un poco en la anécdota. ¡Vaya pregunta más ¿retorcida?! Es como lo de ¿qué fue primero el huevo o la gallina? ¡Y qué paciencia la de Jesús! (les propongo, si tienen un momento, leer de corrido el capítulo 20 del Evangelio de Lucas). Tal vez los saduceos buscaban dejar a Jesús sin respuesta, o simplemente esperaban que les diera la razón ante lo absurdo del caso. Sin embargo Él no contesta a la pregunta tal como ellos se la plantean sino que responde corrigiendo el planteamiento y aclarando los fundamentos de la cuestión.
A menudo se presentan problemas en el trabajo cuya solución no es un seco esto o aquello sin hacer más consideraciones. Ojalá pudiera responder como Jesús y abordar estos conflictos desde un planteamiento más amplio de la vida laboral y no conformarme con respuestas rápidas para parchear los problemas.