(mujer, casada, con tres hijos, trabaja, pertenece a sindicato, a comunidad cristiana y a movimiento seglar)
Jesús nos sigue enseñando con parábolas: el hijo menor reclama su herencia ¡y pide a su padre la parte que le correspondería con su muerte! ¿Y nosotros? ¿también reclamamos qué hay de lo mío? ¿dónde está mi parte? ¿o como al hermano mayor, nos molesta que otros sean agasajados, reconocidos (desde nuestro punto de vista) “injustamente”?
Miremos nuest