(mujer, casada, con dos hijos, trabaja, pertenece sindicato y a grupo cristiano)
La acción sindical se plantea como una “lucha por la defensa de los trabajadores”. En este contexto ¿podemos poner confianza en el buen hacer del empresario, ver amor en las decisiones que toma, justicia en los sueldos de los trabajadores, esperanza en que va a mejorar las condiciones de trabajo, …?
Es fácil posicionarse contra el empresario que parte y reparte según su particular sentido de la justicia pero cuando un trabajador ha abusado del empresario, reduciendo conscientemente su rendimiento, descuidando sus materiales de trabajo ¿Cuál es nuestra posición?
“El que acepta mis mandamientos y los guarda, ese me ama” dice Jesús. ¿Amar al “empresario” como a mi mismo?