(mujer, casada, con dos hijos, trabaja, pertenece sindicato y a grupo cristiano)
Constantemente vivimos situaciones de “fracaso” (la falta de implicación de los compañeros en la actividad sindical, las protestas de los que siempre ven en todo un ataque personal, el silencio de la dirección al realizarle una propuesta de mejora…) y a menudo nos pasa como a Pedro. Él vio las vendas en el suelo… Jesús estaba muerto, lo habían dejado allí, así es que tenía que estar allí.
Pero Dios ha resucitado al que ayer era un desecho de la sociedad. Ha desestructurado lo establecido, lo racional. Cristo Resucitado nos regala la oportunidad de descubrir el poder de la fe y del amor, capaces de cambiar cualquier “fracaso”, en un motivo de alegría y alabanza. Juan vio y creyó.