DESDE LO SINDICAL

(mujer, casada, con dos hijos, trabaja, pertenece sindicato y a grupo cristiano)

A menudo me preocupo mucho de las formas, de lo que dice el convenio colectivo, de la legislación de aplicación… pero me olvido de lo sustancial, de la razón de las normas. A la samaritana también le pasa algo parecido. Ella se detiene en argumentar que sin cubo no hay forma de sacar agua del pozo. Y yo me agarro a las leyes, esperando que ellas me permitan solucionar todos los problemas. Pero la forma, la norma, no es necesaria para obtener el agua de la vida. Es más, a veces apelar a ellas hace más daño que bien.
Que Dios nos conceda sabiduría para comprender qué es lo más oportuno y eficaz.


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