(matrimonio, trabajan ambos -de vacaciones en Agosto-, con una hija, ella pertenece a comunidad cristiana)
Hoy día tenemos tantas cosas que pueden y nos quieren hacer olvidar que Dios es el Pan de Vida, que a veces, entre otras, caemos en la tentación de murmurar, de criticar, de echar por tierra opiniones o hechos de otros, que no nos gustan, con las que no estamos de acuerdo, ignorando en ocasiones las circunstancias de éstas y pensando que nuestra visión es la correcta, creyéndonos mejor que los otros. Por otro lado, también tenemos a personas concretas, cercanas a nosotros, que se han convertido en referentes en nuestra vida de fe. Las vemos como fiel reflejo de las enseñanzas de Jesús. Por supuesto, tienen sus más y sus menos, sus luces y sus sombras… pero de ellos Dios se sirve, una y otra vez, para hacernos comprender que nos ama. Sólo alimentándonos de Él podemos hacer presente en nuestras vidas su mensaje. Sólo saciándonos de Dios podemos hacer nacer en los demás la curiosidad de conocer al Padre Bueno. Queremos transmitir esa “curiosidad” a nuestra hija y esperamos también hacerlo con aquellos que forman parte de nuestras vidas. ¡Señor que nunca nos falte tu alimento para conocerte y darte a conocer!