(por hombre, casado, pertenece a movimiento cristiano, en vacaciones)
Siempre me estás diciendo que eres el pan de vida eterna, Señor, Dios de mi vida, centro de todas las cosas. Pan de vida eterna, nueva alianza con nosotros, los hombres, eres el alimento que tengo que llevar hasta el fin de mis días. Quiero estar contigo Señor, permanecer en ti, como tú permanecer en mí. Te pido fuerzas para intentar seguirte, para cumplir y guardar tu palabra, sanadora y salvadora.
Señor, ahora que estoy más tranquilo y sin las prisas de la vida cotidiana es cuando más te necesito, cuando más te haces presente, cuando más paz y bien me estás regalando. Son momentos en que los que te veo en muchos sitios, en los familiares que hacía tiempo no veía, en los amigos del veraneo del año pasado, los empleados del Camping, la sonrisa de la panadera por las mañanas bien temprano dándome el pan con el que desayunará mi familia. Me das paciencia para poder pararme y oír a mi prójimo, que es mi próximo y tratarlo con amor.