(por hombre, casado, con tres hijos, trabajan ambos, en vacaciones)
“El que come mi carne y bebe mi sangre habita en mí y yo en él.” De nuevo el evangelio de Juan hace referencia al pan, al mensaje de Jesús, a la eucaristía, como fuente de la verdadera vida. Este tiempo de descanso se presenta propicio para reflexionar, para tomarnos el pulso de nuestro rumbo, para preguntarnos si escuchamos el mensaje, si comemos del pan de la vida y en definitiva si estamos en el camino que desde hace tiempo se nos marcó. Aprovecha algún momento de este mes y aléjate; busca tu paraíso particular, siéntate, cómodo, relajado; siente el aire, el mar, las olas, el olor a campo, y cierra los ojos; de vez en cuando es necesario encontrarse con nuestro verdadero yo, para salir hacia los demás, en nuestro interior está también el alimento de la vida, puesto que él habita en nosotros. Creamos esto con fuerza y una sonrisa nos acompañará. Un abrazo.