Desde las vacaciones

(por hombre, casado, con tres hijos, trabajan ambos, en vacaciones)

Una vez más la realidad se impone en nuestro descanso y las noticias llegan, se producen, el mundo continúa, nada se para, la tragedia se nos presenta y  nuestra reacción es fría, distante…
Una maleta, con todo lo que esa palabra conlleva de ilusión, esperanza y alegría, se convierte   de un día para otro, en el lugar de la desolación, de la tristeza y en definitiva, de la muerte: Un hombre muere dentro de una maleta, llevado por su hermano hacía su tierra prometida, aunque en esta tierra no se le trate como esperan,  y el verano continúa… la vida continúa…
No es cuestión de castigarnos, pero sí de pararnos, de leer el evangelio y reflexionar sobre  lo que nos pasa. Si creemos que Jesús es el pan de la vida, algo debe cambiar a nuestro alrededor, cada vez más la vida nos lleva, no la vivimos….  Aprovechemos estos días de descanso para entrar en nuestro  interior, donde está nuestro  tesoro, allí encontraremos todo lo necesario para VIVIR con mayúsculas.
Desechemos la indiferencia, provoquemos reacción, caminemos en el mundo,  y comamos el pan de la vida. Un abrazo.


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