DESDE LAS PERSONAS SIN HOGAR

(hombre, casado, trabaja, pertenece a comunidad cristiana, voluntario de patrulla de calle en ONG católica)

Puedo decir con alegría, que a nuestro equipo se han incorporado con la misma naturalidad voluntarios “de los nuestros” y voluntarios de “cualquier otra condición”. Sirva como ejemplo que, a pesar de pertenecer a una ONG católica, no todos somos cristianos. Cierto es que ello impide que todos podamos compartir encuentros tan importantes como la oración o la eucaristía, pero en cambio, no es óbice para que sí podamos compartir acciones y momentos de gran riqueza junto a las personas sin hogar. Creo que esta semana, el mensaje que Jesús nos deja es de una claridad meridiana, pues nos invita a no perder el tiempo en menudencias que nos alejen de lo central. En este sentido, y aunque en nuestro equipo podamos pecar de otras muchas cosas, me enorgullece poder decir que este aspecto del evangelio lo vivimos plenamente, pues desde un principio comprendimos que lo importante era sumar personas a nuestro proyecto que quisieran vivir con y desde la perspectiva de los empobrecidos, y no tanto las creencias o convicciones que pudieran tener.


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