(hombre, casado, con tres hijos, trabaja, miembro y directivo de movimientos sociales, y de grupo cristiano)
Es cierto, creo, que la mayoría de nosotros le plantea esa pregunta internamente al Señor (entonces, ¿qué hacemos?). Y supongo que la respuesta del Señor será tan personal como lo son la vida y circunstancias de cada cual, pero probablemente nos señalará algunos obstáculos que deberíamos remover con el objetivo de “allanarle el camino” para que Él pueda llegar plenamente hasta nosotros, para que la fraternidad entre los seres humanos pueda ir avanzando y estableciéndose.
Toda nuestra vida cristiana es un proceso incesante de conversión, que se desarrolla en nuestro interior la mayor parte del tiempo, pero en el que a veces pueden observarse externamente cambios significativos, de actitud o de estilo de vida. Pero además y sobre todo, antes y por encima de esos cambios, el proceso de conversión necesita de un empeño nuestro en volver una y otra vez nuestra mirada y nuestra atención a Dios. Es un empeño al mismo tiempo en sacudirnos el embeleso y la seducción con la que otras cosas que no son Dios nos distraen, y ocupan -a veces por mucho tiempo- su puesto. Cada uno de nosotros sabe bien cuáles son esos falsos ídolos en su vida, a los que en la práctica adoramos y situamos como “lo más importante”.
Esta sociedad que hemos construido y en la que vivimos parece asombrarse de vez en cuando por algún cambio drástico que parece deberse a una súbita conversión, pero, tan proclive como es a convertirlo todo en un espectáculo efímero, necesita más aún el testimonio y la palabra de hombres y mujeres acostumbrados a mirar a Dios, e impregnados por tanto de los valores del Evangelio. Necesitamos personas cuya presencia nos haga replantearnos qué es lo que ocupa el lugar más importante en nuestras vidas.
Yo le doy gracias a Dios porque Él es fiel, y una y otra vez vuelve a nuestras vidas invitándonos a acogerlo, y le pido que nos conceda la fe, la esperanza y el amor que sólo Él puede darnos, para que así podamos sembrar en el mundo el cambio que tanto necesita.