(hombre, casado, con tres hijos, trabaja, miembro activo de dos movimientos sociales, pertenece a comunidad cristiana)
Lo más importante en la vida es amar al prójimo como a mí mismo (y así amamos a Dios al que no vemos). Y eso vale inmensamente más que cualquier rito que podamos hacer. Este mandato supremo hay que hacerlo realidad a todos los niveles, también en nuestro ser ciudadano y en nuestro actuar económico. ¿Participamos activamente en asociaciones, ONG´s o movimientos que intentan cambiar las estructuras injustas de este mundo? ¿Nos planteamos que nuestras decisiones económicas (qué compro, donde lo compró, a qué dedico mis ahorrillos, donde tengo mi dinero) tienen consecuencias vitales para muchas personas?
Ojalá tengamos presente siempre que cada acción que realizamos favorece un mundo más inhumano o un mundo más fraterno donde el amor al prójimo debería ser la máxima.