((hombre, casado, con tres hijos, trabaja, miembro activo de dos movimientos sociales, pertenece a comunidad cristiana)
Lo que de verdad busca la gente no son teorías sino testigos, personas que por su vida testimonian y trasparentan lo que son, lo que creen y viven. Así, los discípulos, a la pregunta de Jesús “qué buscáis” responden con la pregunta “donde vives”, es decir, qué haces, como vives, de quien te rodeas, etc. Siguieron a Jesús pues se sintieron atraídos por como vivía. Así nuestra vida también debe ser puro testimonio en nuestras sociedades. Esto es particularmente importante en la parcela económica, que siempre hemos considerado privada, pero que tiene unas repercusiones sociales enormes. Nuestras opciones de consumo tienen más poder hoy día que nuestro voto. Qué nivel de consumo tenemos, qué compramos, donde, a qué empresas, donde ponemos nuestros ahorros o nóminas, etc, marcan nuestras vidas y hacen que las sociedad tenga determinada orientación. Si todo nuestro consumo fuera austero, alternativo, justo, social, ético – y hay alternativas reales en todas las facetas económicas- ayudaríamos a crecer
significativamente a la “economía social y transformadora” y daríamos testimonio de que la economía debe estar centrada en la persona, no debe caer en la codicia sino que debe ser solidaria, justa y humana. En nuestras manos está.
significativamente a la “economía social y transformadora” y daríamos testimonio de que la economía debe estar centrada en la persona, no debe caer en la codicia sino que debe ser solidaria, justa y humana. En nuestras manos está.