((hombre, casado, con tres hijos, trabaja, miembro activo de dos movimientos sociales, pertenece a comunidad cristiana)
“El que acepta mis mandamientos y los guarda ese me ama…y me revelaré a él”. Cuando nos ponemos en movimiento hacia Jesús y nos comprometemos para trabajar por la justicia, la paz, la solidaridad haciendo lo posible por “guardar” su mandamiento del amor, Jesús se nos revela y nos impulsa de mil formas a través de su Espíritu, que no es sentimentalismo, sino fuerza efectiva del mismo Dios.
Sin embargo, si nos dejamos llevar por los valores del mundo (poder, dinero, prestigio, injusticia…) no dejamos que nos invada su Espíritu.
Un Espíritu que nos invita constantemente a leer los signos de los tiempos y actuar en consecuencia. En las dos últimas semanas estamos viendo como miles de ciudadanos de diversa índole y procedencia están denunciando a los grandes poderes económicos y políticos por no servir al bien común y actuar en contra de la mayoría de la sociedad, dejando en la estacada a los más vulnerables. Me pregunto si como cristianos estamos haciendo todo lo posible por cambiar ese individualismo atroz que corroe a la sociedad y por promover una fraternidad responsable con los más afectados por esta crisis criminal. Es necesario, en mi opinión, dar signos de un Jesús resucitado amante de los últimos y trabajar desde muchos ámbitos, desde lo personal, comunitario y colectivo por construir una sociedad donde el Amor sea el protagonista.