DESDE LA SOCIO-ECONOMÍA

(hombre, casado, con tres hijos, trabaja, miembro activo de dos movimientos sociales, pertenece a comunidad cristiana)

Una actitud vital de los que seguimos a Jesús es estar atentos a los signos de los tiempos y a lo que Dios nos propone cada día. Estremece la diligencia de José y de María: “Levántate… José se levantó”. La familia de Nazaret se nos presenta como aquella que está abierta a la voluntad de Dios, aquella que no se acomoda, que sale de su tierra y seguridades, que se desinstala constantemente… Y todo porque se fían plenamente de Dios y tienen una actitud de escucha permanente.
En nuestro compromiso por parir y apoyar las múltiples realidades de una economía humana y solidaria y centrada en la persona, se nos plantean continuamente retos que hacen tambalear nuestra forma de vivir la economía en la familia, se nos propone ser capaces de vivir más la provisionalidad, la austeridad liberadora, la disponibilidad de recursos y tiempo… Y todo, para que siguiendo la llamada de Dios, pongamos las necesidades de nuestro prójimo por encima de nuestra seguridad, para que nuestra familia esté volcada hacia los que están en los márgenes de nuestro mundo. ¿Y si como familia nos planteamos implicarnos en conocer de primera mano y apoyar alguna realidad de exclusión social y su lucha diaria?


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