(hombre, casado, con tres hijos, trabaja, miembro activo de dos movimientos sociales, pertenece a comunidad cristiana)
“Yo soy la puerta” Jesús nos muestra que la forma de “tener vida abundante y encontrar pastos”, es decir, de dejar que Dios reine en nuestras vidas, es vivir como él, es entrar en su casa, es compartir nuestra vida con y como Él. “Quien entre por mí se salvará y podrá entrar y salir”. Y algunos de los rasgos fundamentales de su vida fueron la predilección por los últimos, la oración, la denuncia de todo lo que provoca injusticia, el enfrentamiento inevitable con los poderosos, la vida comunitaria…el amor y el servicio como el mayor poder del mundo. Hoy, como en tiempos de Jesús, son muchos los “ladrones que entran para robar y matar”: hoy, los poderes económicos (eso que llaman mercados y que son grandes banqueros, fortunas y empresas, especuladores, bancos centrales, FMI…) unidos a muchos poderes políticos están matando de hambre, de sed, de enfermedades leves, están recortando derechos sociales, dejando a mucha gente sin recursos y sin empleo, creando desigualdades, etc.
Ante tanto sufrimiento Jesús nos invita a seguirle y a entrar por su “puerta”. Me siento, como seguidor-oveja suyo a intentar imitarle dentro de mis pobrezas. Pienso que podríamos alzar la voz, denunciar, compadecernos y solidarizarnos con las víctimas, unirnos para defender la dignidad humana y el bien común tan querido por la Doctrina Social de la Iglesia. La “puerta” de Jesús nos invita a esto y mucho más desde el amor.