DESDE LA SOCIO-ECONOMÍA

(hombre, casado, con tres hijos, trabaja, miembro activo de dos movimientos sociales, pertenece a comunidad cristiana)

Desde el comienzo, la encarnación de Dios se realiza en condiciones precarias, en una mujer que iba a ser repudiada por quedarse en estado antes de casarse. Dios se la juega con una mujer humilde y con su desposado José, que bien pudo rechazarla. Dios respeta la libertad humana, propone, no impone. Por eso, a veces como José al principio, no entendemos cómo Dios actua y nos revelamos e intentamos arreglar este mundo a nuestra manera, sin dejar a Dios actuar a través de nosotros. Otras veces, también como José, aunque no entendemos porqué las cosas son de cierta manera, aceptamos que los planes de Dios nos lleven hacia donde no esperábamos.
Muchas veces los cristianos queremos arreglar el mundo desde arriba, con poder, posición y dinero. Sin embargo Dios nos recuerda que son las historias basadas en personas humildes e insignificantes las que permiten a Dios mostrarse y cambiar la realidad. Sólo las iniciativas económicas y sociales que provienen de la base ciudadana, que nacen en el terreno y están cercanas y hermanadas con los que más sufren, son capaces de dar respuesta transformadora y cristiana a la situación de postración de tantos hermanos nuestros. Sólo desde abajo, desde esos campesinos que cultivan sosteniblemente, desde las empresas de inserción, desde los consumidores responsables, desde las cooperativas verdaderamente democráticas, desde las pequeñas iniciativas de finanzas éticas, desde los vecinos que trabajan en asociaciones de barrio, desde tanta “obra social” de nuestra “Iglesia silenciosa” … nacerá la Esperanza en nuestro mundo. Ojalá nosotros nos unamos a esta “multitud” humilde que se deja guiar por Dios.


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