DESDE LA SOCIO-ECONOMÍA

(hombre, casado, con tres hijos, trabaja, miembro activo de dos movimientos sociales, pertenece a comunidad cristiana)

Creo que la lectura de hoy no nos invita a elegir entre contemplación y acción. Es una falsa dualidad. Desde mi experiencia hay que intentar ser contamplativos en la acción. La escucha de la Palabra y la intimidad con el Padre es condición sin ecua non para la vida creyente. Pero esta escucha e intimidad, si no da frutos, es falsa espiritualidad.
María escogió la parte mejor: escogió acoger la Palabra en su corazón para transformar su vida.
Muchos cristianos que pertenecemos a diversos movimientos sociales corremos el peligro de “andar inquietos y nerviosos con tantas cosas”, cuando “una sola es necesaria”. Dejemos que nuestra vida sea inundada por su Palabra y su presencia y seremos más eficientes que nunca. El tiempo dedicado a la oración, la lectura y la meditación es parte indispensable de la vida militante cristiana. Es la que nos asegura no “quemarnos” y la que nos orienta para elegir, entre tantas tareas, la más importante.


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