(hombre, casado, con tres hijos, trabaja, miembro activo de dos movimientos sociales, pertenece a comunidad cristiana)
En el primer Domingo de Cuaresma la Iglesia nos pone en guardia ante las “tentaciones” de todos los hombres de todos los tiempos: el tener, el poder y el creerse por encima de los demás. Hoy en día esas tentaciones están encarnadas en muchas personas, en muchos de nosotros. Es lo que permite que también estén enraizadas en el corazón mismo de nuestra sociedad. Me refiero a la economía-política que nos gobierna, donde unos cuantos especuladores ávidos de tener y poder (bancos, gestores de fondos de pensión, multinacionales, grandes inversores…) hundieron la economía, como premio les dimos miles de millones de €, y ahora que los países están endeudados por ello, piden que recortemos gastos sociales para pagarles una deuda que han comprado con el dinero que les dimos. Y el problema es que muchos participamos de ese ansía de tener y poder y les dejamos hacer. En cuaresma, Jesús nos recuerda con su vida que el único camino posible es generar personas que amen la justicia y no la ganancia, la paz y no la avaricia, el servicio y no el poder. Dios está a nuestro lado si queremos conseguirlo. Dios está al lado de las victimas y pecadores alentando su conversión en un Pueblo de Dios que plante cara a esos poderes que nos gobiernan y oprimen, un Pueblo de Dios, que cambie corazones y estructuras pecadoras en corazones y estructuras SOLIDARIAS.