Desde la Playa

 

(por hombre, casado, con tres hijos, trabajan ambos, en vacaciones)

Desde esta perspectiva del verano, del descanso, es algo difícil comentar la palabra de Dios del Domingo. Las vacaciones, en principio, parece que no conectan bien con lo que se nos quiere decir. Sin embargo, el verano es un buen momento para reconocernos, tenemos tiempo para ello, adentrarnos en nuestro yo interior es algo fascinante, preguntarnos  cómo estamos, si de verdad nos esforzamos por seguir el camino, si entendemos eso de que los últimos serán los primeros y los primeros los últimos, en definitiva tomarnos el pulso de nuestra realidad.
De verdad que hay tiempo de sobra, todo el que nos falta en el día a día de nuestro trabajo, no tengamos miedo de quedarnos un rato a solas, en silencio, con el ruido del mar de fondo si quieres, cerremos los ojos y entremos en ese mundo maravilloso donde está nuestro tesoro, allí veremos más nítido y cogeremos impulso para caminar. La constante de este verano es que estemos preparados, que no dejemos la senda, que si salimos volvamos a ella, nunca sabremos ni el día ni la hora en que tendremos que dar cuenta. Un abrazo


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