Desde la Playa
(por hombre, casado, con tres hijos, trabajan ambos, en vacaciones)
Hola de nuevo a todos, son muchos años ya comentando la palabra de Dios en verano, no sé cuántos. En todo este tiempo, los seres humanos parece que nos hemos empeñado en ir destruyendo todo lo que nos rodea, especialmente duro está siendo este último año, donde la barbarie, el horror y la injusticia están haciendo temblar los cimientos de toda una civilización que se dice cristiana. Ante todo ello una imagen se me presenta y es este mar que contemplo, grandioso, acogedor, que ruge a veces y que se calma temprano, un mar de olas que avanza y se repliega, un mar que trae reflejos y que siempre está presente. Este mar puede ser la palabra, una palabra que durante todos estos años, se ha ido repitiendo, constante, cada tres años, como una gota que cala, que está presente, que nos llama, palabras que giran ya para siempre en mi vida y en la vuestra y que tienen que llegar lejos, ser transmitidas, y sembradas. No hay otro modo que nuestra vida, cada vida un ejemplo, de lo cercano a lo que lleguemos, poco a poco pero de verdad, que se cuestione la gente que se interroguen, esta es nuestra tarea para tratar de hacer mejor este mundo tan aletargado. La palabra de este domingo no deja lugar a la duda, a quién mucho se le dio, mucho se le exigirá, conocemos lo que Dios quiere, no busquemos siempre excusas, la senda nos espera, y el tesoro nos aguarda, cojamos la mochila de Dios, esa que se llena de lo bueno, allí estará nuestro corazón. Recemos por este mundo, por nuestro Papa y por todos nosotros, es hora de implicarse algo más en lo que nos rodea, vienen tiempos difíciles y habrá que poner antorchas de luz. Besos y abrazos