Desde la Playa

(por hombre, casado, con tres hijos, trabajan ambos, en vacaciones)

Hola a todos, ajetreado con el final de mes de julio, y por lo tanto todavía sin estar de vacaciones, me adentro en la lectura del evangelio de este domingo, y veo que en unas traducciones se utiliza la palabra “lástima” y en otras “compasión”, entiendo que la diferencia es importante, a este respecto os traigo por su interés un comentario sobre ello que no es mío, pero que comparto totalmente:

“El término “compasión” ha sido con frecuencia mal interpretado, en clave de lástima, como un movimiento superficial y pasajero que denotaba, además, una cierta superioridad o, al menos, paternalismo. Bajo este prisma, la “compasión” sería la actitud de alguien que se encuentra bien y siente lástima hacia quien se halla en una situación difícil: puede incluso ayudarle, pero siempre “desde arriba” y sin otro tipo de compromiso. Es comprensible que, cuando se ha entendido así, se la haya descalificado. sin embargo, la auténtica compasión –tal como se habla de ella, por ejemplo, en el evangelio- no tiene nada que ver con esa caricatura. Compasión significa ponerse con pasión en la piel del otro y al lado (a favor) de él. No tiene, pues, nada de superficial ni de paternalista. Se trata del reconocimiento de nuestra identidad compartida. Esa es la fuente de la compasión: la consciencia o comprensión de que todos somos uno.”

Esa es la compasión de Jesús al ver al gentío, acojamos ese sentimiento como propio antes los sufrimientos ajenos en estos días en los que la realidad supera con creces cualquier película de ficción, un abrazo a todos.


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