(por hombre, casado, con tres hijos, trabajan ambos, en vacaciones)
El verano con tus hijos, es intenso y gratificante, supone una entrega diaria y exige que por nuestra parte se les haga caer en la cuenta de la suerte que tienen. El agradecimiento a dios debe ser una constante, deben ser conscientes de que forman parte de la zona vip del mundo, y que existen otros niños, muchos, que por el simple hecho de nacer en otro lugar, carecen de lo elemental para sobrevivir. Este pensamiento no puede ser una losa, que entristezca su vida, sino un acicate, que poco a poco, les alimente para que en el futuro lleguen a ser cristianos comprometidos con su mundo. Para ello, Jesús nos dice que hay que comer de su pan, por lo que debemos acostumbrarlos, desde pequeños a acompañarnos a la eucaristía, y sobre todo en verano, hagamos lo posible por ello, nos lo agradecerán.ola a todos,